índice
expediente
Introducción, Anna Catharina Hofmann 5
Desarrollo, estabilidad y… ¿democracia? La ideología de la modernización en el discurso
exterior estadounidense hacia la España franquista. Óscar J. Martín García 11
Un «país en vías de desarrollo». La propaganda franquista interior y exterior durante la
década de 1960. Anna Catharina Hofmann 27
Un océano de incertidumbres: las actitudes de la población española en el franquismo
«desarrollista». Claudio Hernández Burgos 51
Distinta y superior a todas. Dinamismo y racionalidad en la caracterización y puesta en
escena del arquetipo femenino del «desarrollismo» franquista,
Carmen Romo Parra 71
EGOHISTORIA
Resistente entre dos mundos. Entrevista a Carlos Malamud Rilkes. Marisa González de
Oleaga, José Antonio Sánchez Román e Ignacio Padial Córdoba 89
MISCELÁNEA
La extrema derecha española y el neorevisionismo imperial. Nostalgia, conceptos y narrativas.
Gustavo Alares López y Eduardo Acerete de la Corte 99
«Los tenientes generales hablan»: El terrorismo como causa de la involución militar.
Roberto Muñoz Bolaños 119
El afianzamiento de las relaciones españolas con el Este europeo: La visita de Estado
a la República Socialista de Rumanía en 1985. Mónica Fernández Amador y
Adrian Florin Tudorica 135
Acción Revolucionaria Armada: Discurso y práctica anticolonial y antifascista en el ocaso
de la dictadura portuguesa (1970-1972).
Mariano García de las Heras González y Jerónimo Ríos Sierra 153
LECTURA 170
AUTORES 177
resúmenes
Autores
AUTORES
Anna Catharina Hofmann
Anna Catharina Hofmann es doctora en Historia. Ha sido docente en las universidades de Friburgo y Berlín (Humboldt). Actualmente, es profesora ayudante doctora en la Universidad de Halle. Su tesis doctoral sobre el desarrollismo en la dictadura franquista fue publicada en 2019 y galardonada con el Premio Hedwig Hintze de la Asociación de Historiadoras e Historiadores Alemanes (VHD). La traducción al castellano se publicó en 2023. Aparte del segundo franquismo, sus áreas de investigación abarcan la historia comparada de las dictaduras y la perspectiva global sobre la política desarrollista en el siglo XX. Ha publicado, entre otros, en revistas como Ayer, Historia y Política y Archiv für Sozialgeschichte, así como capítulos de libros.
Óscar J. Martín García
Óscar J. Martín García es Científico Titular en INGENIO (CSIC-Universitat Politècnica de València). En los últimos años, su investigación se ha centrado en los campos de la historia internacional y las relaciones exteriores, con especial interés en el estudio de la diplomacia cultural, educativa y científica de Estados Unidos hacia la España franquista entre las décadas de 1950 y 1970. Su trabajo también aborda el desarrollo internacional y la modernización en la Guerra Fría y las dimensiones internacionales de las democratizaciones post-autoritarias del sur de Europa. Sobre estos temas ha coeditado libros en editoriales como Berghahn Books y De Gruyter Oldenbourg, capítulos y artículos en revistas internacionales (Journal of Contemporary History, Contemporary European History, Diplomacy & Statecraft, Cold War History, Contemporary British History).
Claudio Hernández Burgos
Claudio Hernández Burgos es Profesor Titular en la Universidad de Granada. Sus líneas de investigación se han centrado fundamentalmente en la historia social y cultural de la Guerra Civil y el régimen franquista, y las dictaduras nacidas en la Europa de entreguerras, con especial atención a las actitudes sociales, la historia de la vida cotidiana y los procesos de nacionalización. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas como European History Quarterly, Nations & Nationalism, Ayer, Historia Social o Revista de Estudios Sociales. Es autor de capítulos de libro y monografías, entre las que destacan Granada azul (2011) y Franquismo a ras de suelo (2013) y editor de Esta es la España de Franco (2020) Ruptura, The Impact of Nationalism and Extremism on Daily Life in the Spanish Civil War (2020) y El franquismo se fue de fiesta (2022).
Carmen Romo Parra
Es Profesora Titular del área de Trabajo Social y Servicios Sociales del Departamento de Psicología Social, Trabajo Social y Servicios Sociales y Antropología Social de la Universidad de Málaga. Es doctora en Historia por esta misma Universidad y miembro del Seminario de Estudios Interdisciplinarios de la Mujer de la Universidad de Málaga (SEIM) y del Instituto Universitario de Investigación de Género e Igualdad de la Universidad de Málaga (IGIUMA).
Imparte materias vinculadas a la intervención social desde la perspectiva de género en grado y máster y participa en proyectos de investigación de carácter autonómico, nacional y europeo. Dentro de las últimas publicaciones vinculadas a los estudios de las mujeres y el género en el marco de la dictadura franquista destaca la monografía El extraño viaje del progreso. Discursos sobre la cotidianidad e identidades femeninas durante el desarrollismo franquista, Athenaica Sevilla, 2017.
Gustavo Alares López
Gustavo Alares López es doctor en Historia y Civilización por el Instituto Universitario Europeo de Florencia. Su campo de especialización es el estudio de las representaciones del pasado, los discursos histórico, y las comunidades de historiadores, particularmente bajo regímenes dictatoriales. Ha publicado numerosos libros, artículos en revistas nacionales e internacionales y capítulos en obras colectivas. Durante su carrera ha realizado diversas estancias de investigación en la London School of Economics, la Universidad de Wisconsin-Madison y la Universitá per Stranieri di Siena. Ha sido investigador postdoctoral Juan de la Cierva y en la actualidad es profesor colaborador en el Máster de Historia del mundo contemporáneo de la Universitat Oberta de Catalunya. Su último libro es Políticas del pasado en la España franquista. Historia, nacionalismo y dictadura, publicado en 2017.
Eduardo Acerete de la Corte
Eduardo Acerete de la Corte es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza y doctor en Historia por la Université de Pau et Payd de l´Adour. Sus trabajos se han centrado en la historia de la historiografía española del franquismo y la Transición. Ha publicado diversos artículos en revistas especializadas como Jerónimo Zurita, Anuario de Estudios Americanos o Nuestra Historia, relativos a historiadores e historiografía española durante el franquismo. Asimismo, ha coordinado un dossier dedicado a la relación de historiografía y dictaduras, y se ha encargado de la redacción del estudio preliminar y la reedición de los primeros textos de Juan José Carreras.
Roberto Muñoz Bolaños
Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid y profesor de la Universidad del Atlántico Medio y de la Universidad Camilo José Cela. Especialista en historia militar de España del siglo XX, sus investigaciones se han centrado en los periodos de la Guerra Civil y la Transición. Ha escrito más de 30 artículos en revistas académicas y nueve libros, entre ellos 23-F. Los golpes de Estado (Ultima Línea, 2015); Guernica, una nueva historia: las claves que nunca se han contado (Espasa, 2017), Las conspiraciones del 36: civiles y militares contra el Frente Popular (Espasa, 2019) y 23-F y los golpes de Estado de la Transición (Espasa, 2021). En 2015 obtuvo el IV Premio a Historiadores Noveles Javier Tusell por su artículo «La última trinchera: el poder militar y el problema de la Unión Militar Democrática durante la Transición y la consolidación democrática, 1975-1986».
Mónica Fernández Amador
Profesora contratada doctora de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería e investigadora del grupo de «Estudios del Tiempo Presente». Sus trabajos se centran en la democratización de la vida local durante la Transición a nivel institucional y social, así como en la evolución de las organizaciones socialistas y el papel de los medios de comunicación. Es autora de un centenar de publicaciones y ha participado en diversos congresos de especialistas. Ha realizado estancias en México e Italia y colaborado en diversos proyectos I+D. Ha sido jefa del Departamento de Historia del Instituto de Estudios Almerienses, y actualmente forma parte de la junta directiva de la Asociación de Historiadores del Presente. Es la coordinadora en la UAL del Máster en Análisis Histórico del Mundo Actual y de varios programas de movilidad Erasmus. Además, ha participado en distintos grupos de innovación docente.
Adrian Florin Tudorica
Doctor en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad de Almería con la Tesis Doctoral denominada «El poder local en la región de Muntenia durante la transición a la democracia en Rumanía», gracias a un contrato predoctoral FPU. Graduado en Historia, ha cursado el Máster Universitario en Comunicación Social y el Máster Universitario en Análisis Histórico del Mundo Actual en la UAL. Forma parte del Grupo de Investigación «Estudios del Tiempo Presente» y del Centro de Investigación «Comunicación y Sociedad». Sus estudios se centran en la transición a la democracia en Rumanía, esencialmente en el ámbito local, así como en las relaciones internacionales de dicho país con España. Igualmente, ha realizado investigaciones sobre los años treinta en España y sobre la etapa de la Transición. Ha hecho distintas estancias de investigación en la Universidad de Bucarest y pertenece a la Junta Directiva de la Asociación de Historiadores del Presente.
Mariano García de las Heras GONZÁLEZ
Historiador y politólogo. Actualmente cursa el programa de doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid con un contrato de investigación predoctoral. Secretario de Redacción en la revista Geopolítica(s). Ha participado en el proyecto de investigación «Los discursos geopolíticos en la península ibérica durante las dictaduras de Salazar y Franco» (ref. HAR2015-68492-P). Sus intereses académicos son la violencia política en el mundo contemporáneo, los estudios de frontera y la geopolítica crítica, con especial atención al caso portugués.
Jerónimo Ríos Sierra
Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Humanidades por la Universidad Rey Juan Carlos. Actualmente, es profesor ayudante doctor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado 80 artículos científicos (60 de ellos indexados en Scopus y JCR) y ha colaborado con más de 40 capítulos en obras colectivas, además de escribir y coordinar un total de once libros. Sus principales líneas de investigación son la violencia política en Iberoamérica. Recientemente ha publicado en revistas como Geopolitics, Latin American Perspectives, Rationality and Society, Small Wars and Insurgencies, Journal of Strategic Security, Journal of Policing, Critical Studies on Security, Critical Military Studies, Intelligence and Counter Terrorism o Journal of Iberian and Latin American Research, entre muchas otras.
NUEVAS PERSPECTIVAS SOBRE EL DESARROLLISMO FRANQUISTA
La dictadura franquista, como muchos regímenes del siglo XX, intentó dar el ansiado salto a la modernidad industrial mediante una política de desarrollo y planificación estatal. Sin embargo, y no fue el único, trató de alcanzar dicho objetivo por la vía autoritaria. Si contemplamos un mapa del mundo a mediados de la década de 1960, identificamos regímenes autoritarios desarrollistas por todas partes, ya sean las dictaduras militares de Asia o América Latina, los Estados autoritarios poscoloniales en Oriente Medio y África, regímenes comunistas como Rumanía, y dictaduras surgidas en el periodo de entreguerras como la España franquista. Asimismo, algunas democracias también se presentaban como developmental states: basta pensar en la Francia de los años cincuenta y sesenta, cuya planificación, controlada por expertos, intentó transformar lo que después de la guerra seguía siendo principalmente un país agrario en una «moderna» nación industrial.
Los pilares intelectuales e ideológicos de estos esfuerzos desarrollistas se hallan en gran medida en las llamadas teorías de la modernización, elaboradas por las ciencias económicas y sociales anglosajonas tras la Segunda Guerra Mundial.1 El auge de estas teorías estuvo estrechamente vinculado al desarrollo de nuevos instrumentos de medición en las ciencias económicas. Entre ellos figuraban, sobre todo, la contabilidad nacional y el Producto Interior Bruto (PIB) derivado de ella. De este modo, se disponía de un instrumento con que representar, por primera vez, una cifra agregada de la productividad total y la tasa de crecimiento de una unidad económica y comparar las distintas economías del mundo. Desde finales de los años 1940, esos cuadros sinópticos de la renta nacional de varios países tuvieron una rápida expansión gracias a la labor estadística de Naciones Unidas, y permitieron diferenciar los países «avanzados» de los «atrasados» sobre una base empírica.
El «descubrimiento del subdesarrollo» marcó el inicio de un auge global de los esfuerzos de modernización, cuyo apogeo se alcanzó en las décadas de 1950 y 1960. Basándose en la división del mundo en sociedades «tradicionales» y «modernas», los teóricos de la modernización postulaban la existencia de un patrón común de «desarrollo» por el que pasarían todas las sociedades hasta alcanzar el estadio más alto. Esa cima –la modernidad industrial– respondía a una visión idealizada de la sociedad capitalista estadounidense de posguerra.
A partir de los avances científicos y técnicos, se consideraba factible acelerar el proceso de crecimiento económico. La receta parecía más bien sencilla: según las teorías económicas dominantes en ese periodo, el aumento significativo de la cuota de inversión era la palanca más importante para estimular y afianzar el progreso económico y material. Para ello, se debía incrementar el gasto público, movilizar el stock de capital nacional y atraer la inversión extranjera. Esta consecución requería de técnicas de planificación desarrolladas precisamente desde el periodo de entreguerras, ya fuera en forma de la economía de planificación centralizada propia de los países socialistas, ya fuera mediante la llamada planificación indicativa, practicada en los países capitalistas.
A raíz del esfuerzo mundial por transformar en el menor tiempo posible las sociedades «tradicionales» en «modernas» sociedades industriales, surgieron un sinfín de organizaciones e instituciones, desde los organismos especiales de la ONU y el Banco de Reconstrucción y Fomento (BIRF), hasta iniciativas gubernamentales como la Alianza para el Progreso estadounidense, que aportaron dinero y asistencia técnica para este fin. Al mismo tiempo, se formaron círculos de planificadores, estadísticos y expertos en desarrollo, que se movían globalmente a través de redes y circuitos transnacionales, conectando al llamado Primer y Segundo Mundo con los países a «desarrollar». Junto con las ciencias económicas, también otras disciplinas académicas, como las ciencias administrativas, aportaron conocimientos sobre la organización del aparato administrativo estatal para poner en marcha lo antes posible la promesa de desarrollo. Por su parte, las ciencias educativas trataron de facilitar los conocimientos, actitudes y valores necesarios para que el «nuevo hombre moderno» se despojase de la mentalidad tradicional y se enfrentara a los desafíos de la modernidad industrial.
En el contexto de la Guerra Fría, las teorías de la modernización tenían, naturalmente, una eminente función política, ya que se convirtieron en el arma decisiva para «contrarrestar la narrativa maestra comunista con una capitalista-occidental»2 y asegurar o, incluso, ampliar la esfera de influencia estadounidense. No en vano, Las etapas del crecimiento económico de Walt W. Rostow publicado en 1960, que se convirtió en una de las obras más famosas del pensamiento modernizador por su simple modelo de cinco etapas y la poderosa metáfora del «despegue», llevaba el programático subtítulo de Un manifiesto no comunista. Con el fin de impedir el temido avance comunista, sobre todo conforme la inestabilidad y los desórdenes sociales aumentaban en los países recién descolonizados, en EE. UU. se hicieron cada vez más fuertes las voces que abogaban por una vía autoritaria hacia la modernidad. Este giro autoritario también fue secundado desde el mundo académico. Así, célebres teóricos de la modernización, como Lucian Pye, confiaron especialmente en los militares como agentes de la modernización, argumentando que de este modo se podrían evitar las tensiones políticas y sociales durante los convulsos procesos de transformación estructural en las naciones del hemisferio sur.3 No obstante, sería erróneo describir el desarrollismo de la posguerra como un empeño exclusivamente occidental para asegurar su hegemonía en un mundo poscolonial. Más bien, el proyecto de modernización, con su promesa de crecimiento, prosperidad y paz social, tuvo un inmenso atractivo, siendo también asumido y moldeado por las élites locales de los «países subdesarrollados».4
Desde el cambio de milenio, la investigación sobre la historia del «desarrollo» y la «modernización» en el siglo XX ha experimentado un auténtico boom. Los primeros trabajos aparecidos se centraron en el estudio de la formulación y difusión de las teorías de la modernización angloamericanas, así como en los esfuerzos desarrollistas en el contexto tardocolonial y poscolonial. Recientes estudios plantean la cuestión de cómo el «desarrollo» se convirtió en un campo de acción política global. Al cuestionar la modernización como proyecto exclusivamente occidental, ponen, además, mayor énfasis en la capacidad de la agencia local y examinan cómo fue recibido in situ el conocimiento respecto al desarrollo, cómo se hizo una apropiación pragmática de él y cómo se llevó a la práctica.5
La lectura de estas obras pone de manifiesto que la España franquista de los años 1950 y 1960 emprendió un camino muy similar al de muchos «países subdesarrollados» del llamado Tercer Mundo. Debe recordarse que, tras un programa de estabilización económica preparado con expertos de la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1959, España recibió la visita de una economic survey mission del Banco Mundial. Al igual que en otros países que habían solicitado ayuda internacional al desarrollo, esta misión realizó también en España una evaluación de la economía nacional y formuló recomendaciones para un plan de desarrollo a largo plazo. Para estimular el crecimiento económico y, a ser posible, hacerlo permanente, se recurrió –como en cualquier otro «país en vías de desarrollo»– a la planificación económica. En 1964 entró en vigor el I Plan de Desarrollo Económico y Social y, hasta 1975, le seguirían otros dos planes cuatrienales. Los planes franquistas se inspiraban en el prestigioso modelo francés de planificación indicativa, e incluían proyecciones económicas y un programa de inversiones públicas a escala nacional, así como una planificación regional, también adoptada del modelo galo.6
La estrategia de presentarse ante el mundo como un «país subdesarrollado» resultó sumamente provechosa para la dictadura franquista. Por un lado, le reportó una afluencia masiva de generosos créditos, tanto de los propios organismos internacionales como a través de préstamos bilaterales de otros países. Además, desde principios de los años sesenta se produjo una entrada cada vez mayor de inversiones extranjeras. Por otro lado, se tradujo en un aumento considerable del prestigio de la dictadura en el ámbito internacional, y le permitió insertarse en «Occidente» de una forma presuntamente apolítica, y sin tener que cuestionar sus fundamentos ideológicos.
A pesar de que la estrategia franquista de desarrollo presenta múltiples puntos de conexión con los esfuerzos globales de modernización, España, como «país en vías de desarrollo» europeo, no figura en ninguno de los estudios mencionados. Esto resulta especialmente sorprendente si se tiene en cuenta que las concepciones del «desarrollo» y la compleja interacción de actores nacionales e internacionales vinculada a ellas alcanzaron una importancia decisiva también en la Europa del Sur. Asimismo, la literatura sobre el concepto de developmental dictatorship anticomunista se ha centrado especialmente en las dictaduras militares asiáticas y latinoamericanas surgidas a lo largo de la Guerra Fría, sin apenas prestar atención a los regímenes autoritarios de la Europa meridional.
En la historiografía sobre el franquismo, en cambio, ha habido intentos de estudiar y ubicar al régimen español como una dictadura desarrollista en el contexto de la Guerra Fría. Además de los citados estudios sobre la política de planificación propiamente dicha, se han investigado la política exterior de Estados Unidos hacia el régimen franquista bajo el signo de la teoría de la modernización, así como las relaciones en materia de política económica y de desarrollo de este último con las organizaciones internacionales, los regímenes de desarrollo latinoamericanos y determinados países europeos.7 Asimismo, se ha abordado la transferencia de modelos de productividad y gestión empresarial occidentales a los círculos empresariales españoles, sin olvidar los intentos del régimen franquista de «modernizar» y «racionalizar» el estilo de vida de la población en general.8 Por último, han aparecido obras que estudian la transformación social en términos de cambios en la vida cotidiana, bajo el signo de la emergente sociedad de consumo, así como en la mentalidad, las actitudes de la población y los roles de género.9
Sin embargo, siguen faltando estudios que sitúen el desarrollismo franquista en un contexto más amplio y que –aparte de la historia económica clásica– retomen impulsos historiográficos más novedosos. Esto es cierto, en primer lugar, en lo que respecta a su dimensión global y transnacional y al lugar histórico del desarrollismo franquista en la época de la euforia modernizadora y planificadora de los «Treinta gloriosos». En segundo lugar, también requieren un examen más profundo la política simbólica, la propaganda y las representaciones e imágenes con las que se instrumentalizó el desarrollismo como estrategia de legitimación, tanto en la propia España como ante el bloque occidental en forma de «política exterior alternativa». En tercer y último lugar, todavía quedan interrogantes sobre las repercusiones sociales de la política de desarrollo económico. Esto atañe tanto a las percepciones colectivas de la dictadura y a las actitudes sociopolíticas, como a los intentos del régimen de «modernizar» a la propia población. Además, todavía sabemos poco sobre los profundos cambios en los roles de género y la construcción de nuevas imágenes de feminidad y masculinidad durante las décadas de 1960 y 1970, estrechamente entrelazadas con la emergente sociedad de consumo de masas.
El objetivo de este dossier es arrojar nueva luz sobre las cuestiones mencionadas, examinando el desarrollismo y el discurso en torno a la modernización de España –que sigue teniendo repercusiones hasta la actualidad– desde una perspectiva histórico-cultural en sus dimensión transnacional, sociopolítica y simbólica. En un primer paso, Óscar Martín García enmarca la historia del desarrollismo franquista en el contexto político global de la Guerra Fría, centrándose en el papel central que desempeñaron los postulados de las teorías de la modernización en la configuración de la política exterior de Estados Unidos frente a la dictadura franquista. Anna Catharina Hofmann y Claudio Hernández Burgos, por su parte, tratan –desde una perspectiva «desde arriba» y «desde abajo»– la autorrepresentación del régimen como dictadura desarrollista y examinan la eficacia y las limitaciones de esta estrategia de legitimación. Mientras, Hofmann analiza los aspectos lingüísticos, retóricos y visuales de la ofensiva propagandística franquista alrededor de los planes de desarrollo, Hernández Burgos aborda la interacción entre el régimen y la población y las ambivalentes actitudes sociales en el contexto de la política desarrollista. Por último, Carmen Romo Parra estudia el surgimiento de un nuevo arquetipo femenino en la España franquista que, al igual que en otros países occidentales, estuvo íntimamente ligado a la emergente cultura de consumo capitalista y relegó a un segundo plano los conceptos tradicionales de feminidad.
Anna Catharina Hofman
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